EL ÁNGEL DE LA FUERZA ESPIRITUAL
¿Qué sucede cuando una fuerza irresistible choca contra un objeto
inconmovible? Nada, si tu a la vez eres la fuerza y el objeto,
cosa que ya es en el lado superior de tu vida. Supone que alguien te ataca con
sus críticas. ¿Debes responderle de la misma forma?
No, y ni siquiera debes preocuparte por los ataques verbales. Tú
estás en la luz de tu Yo Superior y sabes que el
"súper poder" que hay en tu interior es a la vez tu Fuerza y tu
Escudo.
Por encima de las "noticias" que puedan darnos uno de estos días - el fin de
un trabajo, el anuncio del final de una relación, la pérdida de una fortuna
personal, etc.-, debemos aprender a manejar esa clase de revelaciones con la
actitud de que "ninguna de estas cosas puede conmoverme". En primer lugar, debemos convertirnos en ese objeto inconmovible y,
luego, comenzar a irradiar la Fuerza Irresistible para transmutar la
intimidación, las amenazas, las opiniones.
Shakespeare escribió que
"Antes de morir, los cobardes mueren muchas veces; el valiente sólo
prueba una vez el gusto de la muerte". ¿Cuántas veces hemos "muerto" en nuestra vida? Una pérdida de poder
y la consiguiente disminución de energía ocurren porque no hemos sido "valientes" - no hemos tenido valor, intrepidez, audacia,
atrevimiento ni bravura, es decir, los atributos que liberan el fuego frío y
claro de la Energía de la Transmutación en el mundo fenoménico -. Esta es la
energía que remodela y refunda cada una de las situaciones y condiciones,
transformándolas en una escena divina en la que aparecen las soluciones de
todos los problemas que nos preocupan.
¿Dónde hemos de encontrar este Poder y cómo podemos llegar a ser uno con
la fuerza irresistible y con el objeto inconmovible?
Levantando el bloqueo que hemos impuesto sobre el Ángel de la Fuerza
Espiritual. No quiero decir que tengamos que ser lo suficientemente fuertes
como para "arreglárnoslas" con una determinada situación o a que debamos
poseer una voluntad programada que diga "lo haré de cualquier manera", sino
que me estoy refiriendo a un Poder Causal tan potente y poderoso que pueda,
literalmente desmaterializar las llamadas situaciones amenazadoras y que nos
revele la realidad del patrón divino que permanece firme más allá de todas
las sombras.
A través de la sensación de las propias fuerzas (firmeza, fortaleza,
carácter) llega el conocimiento de la voluntad (propósito, determinación,
resolución) - y esta fusión del corazón y la mente es la acción de
una asombrosa energía que fluye desde la supermente que llevamos en
nuestro interior a través del vórtice de la fuerza divina, controlado
por un arquetipo de la ley cósmica. Este arquetipo no es otro que
el Ángel de la Fuerza Espiritual.
Invocando al Ángel de la Fuerza Espiritual y pidiéndole que nos
guíe,
somos cariñosamente poderosos y sabios y servimos al verdadero Poder que
es Dios en nosotros y fuera nuestro. La verdadera fuerza es ese poder que nos permite enviar nuestro amor y
nuestra sabiduría a distancias cada vez mayores y que hace que compartamos
con los demás nuestra más íntima esencia.
Te propongo que:
Siéntate y estírate en un lugar en el que te puedas relajar fácilmente.
Desconecta el teléfono y ponte cómoda. Respira con amplitud y profundidad,
pero suavemente. En cada inspiración visualiza el aire como Fuerza e invita
al Ángel de la Fuerza Espiritual a entrar en ti. Cada vez que espires,
visualiza el aire que sale como debilidad.
Hazlo diariamente y en unos pocos días verás cómo tu vida cambia y te
sientes más fuerte y segura de ti misma.
Finalidad. Nos ayuda a adquirir voluntad mental, determinación emocional y
fortaleza física para seguir el camino espiritual independientemente de las
tentaciones del mundo.
Rasgos negativos que pueden presentarse a partir de las proyecciones del
ego: una personalidad desafiante e irrespetuosa; un estado mental que parece
estar eternamente atrapado en las luchas y conflictos de la vida.
Su energía resulta bloqueada debido a: la falta de compromiso con un modo de
vida espiritual; la creencia de que el mundo de las formas ofrece mayor
placer que el mundo interior del Espíritu, lo que debilita la resolución de
mantenerse firmemente en el camino.
EL ÁNGEL DE LA COMPRENSIÓN ESPIRITUAL
El Ángel de la Comprensión Espiritual está para ayudarnos a asir,
comprender, absorber, interpretar, conocer y apreciar el significado
de todas las cosas, incluyéndonos a nosotros mismos. Y uno de los mayores
servicios que esta energía puede suministrar a las personas es dotarlas de
una mente abierta, un atributo que la mayoría de nosotros debería utilizar a
manos llenas.
Comprender es lo contrario de rechazar. Comprender es abrirse y abarcar
muchas cosas que creemos no comprender, en realidad las estamos rechazando
inconscientemente por temor, por falta de amor.
Si fuéramos capaces de mirarlo todo con ojos inocentes, si viéramos las
cosas tal cual son sin proyectar en ellas nuestras miserias, nuestros deseos
o nuestros miedos, comprenderíamos. La verdadera comprensión se realiza con
el corazón.
La luz de la mente es puntual como la de una linterna, y nos ayuda a
iluminar aspectos de la realidad delimitándolos, pero la luz del corazón es
como la del sol; nos permite ver todo, con calor con verdadero amor.
Por consiguiente, el lugar donde nace la verdadera comprensión es
exactamente en nuestra conciencia. Cuando esta energía dinámica comienza a
trabajar en nuestras mentes, desarrollamos, en primer lugar una comprensión
intelectual de nuestra constitución divina y, cuando esa comprensión
impregna nuestra naturaleza emocional, comenzamos a registrar subjetivamente
una sensación de conocimiento.
Estamos empezando a comprender la Verdad de nuestra naturaleza, pero esa
comprensión tiene lugar por grados, y hasta que no logremos elevar nuestra
comprensión hasta su más alto nivel espiritual no podremos ingresar en el
Conocimiento - donde sabemos y sabemos que sabemos.
Debemos ser conscientes del principio espiritual de la personalidad, o sea
de la Verdad de que el Espíritu de Dios se está expresando por medio de su
individualidad, de su Divino Yo, el cual a su vez, se manifiesta en el plano
inferior a través de su personalidad. Su divina consciencia, su Yo, es el
centro de expresión de Dios, y su personalidad es su canal, por el que se
irradia la plenitud del Reino.
Veámoslo de otro modo: tu tienes un cuerpo físico, un Cuerpo Emocional y un
Cuerpo Mental, pero eres un ser espiritual, un cuerpo de Luz, un individuo
divino. Esta Verdad acerca de sí mismo se conoce como el Yo Superior, el
alma, el Yo de Cristo, la superconciencia, el Ángel de la Presencia, el Hijo
de Dios y el sagrado YO SOY. Cualquiera sea el nombre que elijamos darle, es
la presencia de tu YO encarnando la plenitud de la Divinidad.
¡Tú eres Dios que está viviendo en Ti!
La conciencia de esta Verdad es la piedra basal de la comprensión espiritual
Este centro de poder, situado en el campo de fuerza de cada individuo, está
permanentemente irradiando su energía para crear y mantener las experiencias
de nuestro mundo fenoménico que se relacionan específicamente con la
comprensión. Si se encuentra liberado de las proyecciones del ego, esta
divina forma de pensamiento abrirá nuestra mente para que pueda recibir las
profundas Verdades espirituales que provienen de nuestra fuente. Sin
embargo, si se encuentra reprimido por el ego, nos volveremos testarudos,
tercos, obstinados, y adquiriremos una actitud de "yo-lo-sé-todo" y una
personalidad inflexible.
El mundo en el que vive la mayoría de las personas no es precisamente el
cielo en la tierra. Es un producto de la conciencia colectiva, la cual,
constantemente, está reflejando una dualidad. Se trata de un mundo falso,
producido por la mente y esa es la razón por la cual se lo llama ilusorio.
Cuando contemplas
el Dios-Yo que YO SOY con una infinita
fuente de suministros, de totalidad, de perfección, de éxitos creativos, de
paz y como la esencia de todas las relaciones, estás profundizando tu
conciencia de la verdad de tu Realidad. Y esa vibración ardiente, amorosa y
vibrante que experimentas en el centro de tu corazón es la energía de la
Verdad que asciende a la superficie para hacerte libre.
¿Cuán libre eres? La Luz de la Verdad que se irradia desde tu propio centro
te revela la ausencia de enfermedades, discordias, carencias y de
limitaciones, y lo hace disolviendo todas las ilusorias formas de
pensamiento que han sido proyectadas por tu mente.
Cuando, súbitamente "te sientes bien" o sientes que dispones de abundancia
de suministros como para satisfacer todos tus necesidades, esas sensaciones
no se deben a que Dios haya curado tu cuerpo o haya hecho que tus asuntos
prosperaran, sino que tienen su origen en el hecho de que la Luz de la
Verdad te ha revelado que no existe una Realidad de Enfermedad o escasez.
Todas estas experiencias que aparecen como "milagrosas" son, simplemente, la
evidencia de que
Dios satisface la Ley de la Armonía a través de tu comprensión de la
Verdad.
Te propongo que:
Cierres los ojos y ponte en contacto con tu corazón. No te preocupes por lo
que piensas, no importa, concéntrate más bien en lo que sientes. Pregúntale
a tu Ángel de la Comprensión si tiene algo que ofrecerte. Visualízalo.
Ábrete a Él. Acepta lo que te transmita. Pueden ser unas palabras, una
imagen, una sensación. Es igual. No lo juzgues, no lo intentes
comprender con tu cabeza. Deposítalo en tu corazón, pues la comprensión ya
llegará cuando sea el momento. Dale las gracias y despídete de Él.
Finalidad: Elevar las vibraciones de la conciencia al nivel de la percepción
espiritual. Es la energía que abre las mentes y capacita al aspirante para
aprender las verdades esotéricas profundas y para convertirse en un maestro
de conocimientos.
Rasgos negativos que pueden presentarse a partir de las proyecciones del
ego: testarudez, obstinación, terquedad y personalidad inflexible.
Su energía resulta bloqueada debido a: una actitud de "sabelotodo", y a la
inflexibilidad con respecto a las nuevas ideas y enseñanzas.
COMPARTIR
Una manera de aumentar y expandir tu disfrute de los encuentros angélicos es
compartir el proceso con otra persona. Trabajar con otro para abrirte a los
Ángeles brinda una energía adicional y torna aún más fácil oír la voz de tu
guardián. La presencia de otros aumenta las vibraciones personales… ¡y atrae
más Ángeles por cierto!.
Puedes compartir el Proceso de Gracia con un amigo, con tu pareja, un
pariente o un colega que también desee hacer la vinculación angélica. Las
mismas técnicas se adaptar para ser utilizadas con otra persona. Los
ejercicios de Liberación pueden utilizarse tal como están.
Para la cimentación con otras personas establece la misma atmósfera serena
que recomendé antes, eliminando cualquier distracción. Necesitarás los
ejercicios de Introducción a la Cimentación y Cimentación Básica que
recibiste. Ocupad dos sillas puestas frente a frente, con las rodillas
separadas por una distancia entre quince y veinticinco centímetros.
1) Dedicad unos minutos a estar juntos, simplemente, con los ojos abiertos.
Concedeos tiempo suficiente para superar cualquier timidez o censura que
pueda surgir en un principio.
2) Cuando estéis listos, haced el ejercicio de la Introducción a la
Cimentación.
3) A continuación haced la Meditación Básica de Cimentación.
4) Cuando hayáis terminado, decíos qué tipo de roca, planta y animal
fuisteis y qué experimentasteis en los otros chakras.
Compartir vuestras impresiones y lo que recibisteis aumenta el gozo. De ese
modo, lo que sucede parece más real, más vivo. A veces descubrirás que ambos
recibisteis imágenes cuales o relacionadas entre sí. Es otra demostración de
que todos estamos vinculados, pues somos parte de Todo Lo Que Es.
Una vez que tú y tu socio habéis cimentado y compartido, haced las Listas de
Limpieza Espiritual y el Ejercicio de Liberación Básica. Aunque tú puedes
tener que liberar cosas diferentes de las de tu compañero, este ejercicio es
más efectivo si ambos liberáis todos los problemas juntos, en voz alta,
utilizando el aliento con toda la fuerza posible. Seguramente no hallarás
problema con el que no te sientas relacionada.
Después de la Liberación, os conviene hacer una pequeña pausa. Levantaos y
caminad, rotad los hombros, sacudid brazos y piernas, aflojad el cuerpo.
Abrid una ventana para respirar aire fresco. Hasta podéis poner un poco de
música y bailar un rato.
PROGRAMACIÓN ANGÉLICA N.º 30
Cómo Jugar con las Proyecciones
Seguramente, a todos nos ha sucedido alguna vez que alguien se enojó con
nosotros y comenzó a decirnos cosas tan fuera de lugar sobre nuestra propia
persona que nos preguntamos de dónde había salido eso, y si no nos estarían
confundiendo con otro.
Si tal fue el caso, hemos sido objeto de proyecciones infundadas. La
proyección es un mecanismo de defensa que utilizamos para culpar a otros por
nuestras propias faltas, o para suponer que alguien siente la emoción que
nos embarga a nosotros pero que no queremos enfrentar. En otras palabras,
cuando no examinamos nuestro lado sombrío podemos terminar proyectándolo en
otros.
Si tomamos conciencia de las tácticas de proyección para con nosotros mismos
y otros, tendremos la oportunidad de descubrir nuestro lado sombrío y el de
los demás. Si podemos separar el dolor de un ataque y observar qué proyectan
las personas que nos atacan, podemos aprender mucho sobre ellas y el lugar
de donde proviene. Es preciso que tengamos una muy alta autoestima y la
integridad suficiente para ver que sus proyecciones no se refieren a
nosotros de manera personal. Además, al escucharnos cuando estamos enojados
con otros, podemos aprender mucho sobre nosotros mismos, si es que tenemos
el valor suficiente para mirarnos con honestidad.
Es prácticamente imposible no proyectar. Vemos partes de nosotros mismos en
otros y los aspectos que más notamos en otros, positivos o negativos, son
parte de nosotros mismos. Todos sabemos que para vernos el lado de atrás (lo
que representa la sombra) necesitamos un espejo. Hay partes de nuestra
personalidad que sólo podemos ver cuando se reflejan en la personalidad de
otra persona; es decir, cuando se proyectan en otra persona.
Hay personas que toman muy en serio el concepto de la proyección. Por el
contrario, yo les aconsejo que disfruten de las proyecciones. Cuando es uno
mismo el objeto de una proyección se debe otra que se trata de un don de
comprensión y no debe quedarse con lo que se dice sobre uno. Hay que
practicar la indiferencia. Cuando el que proyecta es uno, se tiene que
aprender a explorar lo que se proyecta y a determinar si es doloroso para
uno mismo y para los que lo rodean. La toma de conciencia y la aceptación de
la realidad conducen a una progresión natural de nuevas elecciones y formas
de ser.
Una manera de explorar y jugar con las proyecciones y con el lado sombrío
consiste en dibujar nuestro monstruo. Se utiliza esta técnica con los niños
para ayudarlos a expresar el enfado de una forma que resulta segura. En
general, los niños no se detienen en pensar lo que se les pide; saben que
tienen un pequeño monstruo. Dado que en el interior todos llevamos a un niño
que a veces se enfada, los adultos también podemos recibir los beneficios de
dibujar nuestros monstruos.
Vamos a tomar una hoja de papel y varios marcadores o lápices de colores (el
color es importante en este ejercicio) y vamos a dibujar el monstruo. No nos
conviene molestarnos en negar que tenemos un monstruo, ya que este ejercicio
no depende de que lo tengamos o no; podemos dibujar nuestro monstruo
independientemente de lo que pensemos. Tampoco tenemos que preocuparnos por
la habilidad artística; dejémonos ir… podemos dibujar un mamarracho o
burbujas de colores.
Una vez terminado el dibujo, le ponemos un título y escribimos algo
relacionado con la causa del enfado del monstruo. Vamos a escribirlo como si
fuéramos el monstruo que cuenta por qué se enfadó. Al terminar de escribir
vamos a estudiar el monstruo y lo que dijo. ¿Cuál es el origen de las cosas
que dijo el monstruo? Quizás descubramos que todo se origina en un espacio
de temor, o quizás algo diferente.
Vamos a pedirles a los Ángeles que nos brinden percepciones más profundas e
ideas nuevas. Pero no nos dejemos llevar demasiado por el autoanálisis; no
queremos hacer de esto nada demasiado profundo ya que intenta ser una
expresión segura de cierto enfado o temor con el que hemos estado viviendo.
muchos llegamos a convencernos de que si tan sólo fuéramos perfectos y no
tuviéramos malos pensamientos, nuestros familiares o cónyuges o quienquiera
fuera no se comportarían de determinada manera. Así que ocultamos los
pensamientos en un armario.
Ya es tiempo de sacar nuestros monstruos del armario y de explorar los malos
pensamientos, de tomar conciencia de que no es por ello que los demás
cambian su conducta hacia nosotros, a menos que los ataquemos, y ésta es una
reacción que podemos controlar.
Es preciso que los niños aprendan a expresar afecto y amabilidad en sus
acciones, y formas de manejar sus enfados de manera constructiva mediante el
autocontrol. En otras palabras, nadie nació perfecto; tenemos ciertos
aspectos que son indicios de una lucha interior a la que podemos
sobreponernos mediante una práctica espiritual honesta, que transformará
esos aspectos negativos en fortalecimiento.
Con la aplicación del ejercicio o la práctica adecuada, nuestro punto más
débil puede convertirse en nuestra mayor fortaleza. No nos sobrepondremos a
las debilidades si las escondemos y negamos nuestros sentimientos, sin
importar cuáles sean. Cuando comencemos a tener la valentía suficiente para
observar nuestro lado oscuro sin juzgarnos negativamente, aprenderemos a
iluminar la oscuridad.
Vamos a invocar a los Ángeles para que permanezcan junto a nosotros mientras
observamos el lado oscuro; a la luz de los Ángeles los aspectos ocultos de
la personalidad no parecen tan graves e insuperables. Cuando estamos frente
a la luz y los Ángeles, y andamos el camino junto a ellos, las sombras ya no
podrán controlarnos, porque cuando la luz de los Ángeles ilumine las sombras
podremos ver qué es lo que hay allí y sabremos que tenemos la capacidad de
transformar la oscuridad.
Aprender a desarrollar el Dios que llevamos dentro en lugar de ir tras el
mal en otros, es una buena manera de seleccionar nuestras proyecciones. Ir
tras el mal en otros no sirve a nadie como ayuda constructiva. Si hacemos
más lugar en la vida para que Dios y los Ángeles trabajen en ella, tendremos
la creatividad necesaria para manejar las sombras del yo inferior.
Seguiremos de manera natural las sendas hacia el Yo Superior, lo que a su
vez transformará los aspectos del yo inferior.
El manejo constructivo del enfado y el odio no es un proceso fácil puesto
que implica un esfuerzo consciente y mucha práctica. El hecho de reprimirlo
nos perjudica a nosotros mismos y a quienes nos rodean; entonces, abramos la
puerta del armario y liberemos nuestro monstruo mediante una práctica
constante de autoaceptación y el desarrollo de la amabilidad y la sabiduría
en las búsquedas espirituales.
Hasta el Dalai Lama no duda en admitir que le llevó mucho tiempo de práctica
superar su tendencia a enfadarse. Dijo: "Si por lo general permaneces
enfadado durante diez minutos, trata de reducirlos a ocho. La semana próxima
intenta con cinco minutos, y el mes siguiente con dos. Luego llévalo a cero.
Así se desarrolla y se entrena la mente. Esto es lo que yo siento y es
también la clase de práctica que realizo. Prácticamente no caben dudas de
que todos necesitamos estar en paz. La cuestión, entonces, es cómo lograrlo.
Por medio del enfado no será; por medio de la amabilidad, el amor, el afecto
podemos lograr la paz interior individual.
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Extraído
https://alexiis-metafisica.blogspot.com/2010/01/clase-37-el-angel-de-la-fuerza.html
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