EL ÁNGEL EN NOSOTROS
¿Es posible hablar de Ángeles desde el punto de vista psicológico? ¿Se puede
pensar en un “encuentro” a nivel psíquico con las criaturas angelicales a las
cuales, según tantas tradiciones religiosas, hemos sido confiados? ¿Es posible
adentrarnos tanto en nosotros mismos como para llegar a encontrar esta figura
de maestro y consejero, y luego llevar sus enseñanzas a la superficie,
a la luz de la conciencia? Aparentemente sí. Por lo menos algunas veces.
En cada uno de nosotros hay otro que no conocemos. Él os habla a través del
sueño y nos dice de en qué nos ve distintos de cómo nosotros nos vemos. Si
nosotros nos encontramos en una situación insoluble, este desconocido puede
darnos un poco de luz, de una manera que sirve para modificar nuestro
comportamiento – justamente el que nos ha llevado a esa difícil situación.
Tenemos que tratar de entrar en contacto con ese guía interno de dos millones
de años que vive en todos nosotros. En general,
la mayor parte de nuestras dificultades dependen de que hemos perdido
el contacto con nuestros instintos, con la antiquísima y no olvidada
sabiduría que se encuentra almacenada en cada uno de nosotros.
Nos preguntamos qué son los “Ángeles custodios”? ¿Existen realmente?
El término "ángel custodio” es un concepto vago pero también positivo.
Sí, los Ángeles custodios existen. Se trata de maestros y consejeros, de formas de energía que rodean a cada hombre y que se han dirigido a él
por varios motivos. Algunos de estos seres espirituales se ocupan de la
evolución y las capacidades cognoscitivas del hombre, otros lo sostienen en
las crisis y en los peligros. Pero sólo salvan al hombre de los peligros si
éste es el deseo del Padre. Otros más se ocupan de las posibilidades concretas
que se le ofrecen al hombre a lo largo de su existencia.
No debe olvidarse que cada uno de estos maestros ya ha alcanzado el nivel de
un ser espiritual. Esto significa que ya ha experimentado una cantidad de
procesos educativos mayores que los de la persona que guía y acompaña. De
alguna manera estos maestros son también protectores, sin embargo no
intervienen directamente en los hechos, como se podría pensar al reflexionar
sobre la figura del Ángel Custodio, tal como se la entiende tradicionalmente.
Una intervención directa significaría una interferencia en el libre albedrío
del hombre. Estos seres están a disposición como maestros, consejeros y guías,
si se los invoca, tanto a través de la meditación como por medio de la
oración. Esta es una función específica.
El término ‘Ángel’ es una definición de estos maestros; fue introducido hace
siglos por los cristianos para subrayar de manera precisa la espiritualidad de
estos seres. Sin embargo, dicho término no se corresponde totalmente con los
hechos, ya que los maestros espirituales de los hombres no tienen para nada
las alas que se les atribuyen. Son espíritus individuales que actúan en
el plano etéreo.
En todo el Universo las cosas animadas están acompañadas y guiadas por
maestros, porque el Padre, en su infinita sabiduría, puso junto a cada ser
viviente a quienes pueden guiarlo y sostenerlo. Estos son los maestros. En la
religión cristiana se llaman “Ángeles”. Ellos existen y están a disposición de
todos, para guiarlos en las horas de necesidad, en la meditación y en la
oración. Naturalmente dentro de los límites en que no se interfiere con el
libre albedrío y el karma del hombre.
Muchas veces estos maestros se nos presentan en nuestros sueños
y representan una inteligencia superior a la que tenemos en estado de
vigilia y poco a poco podemos llegar a comprender y aprender de los mensajes
que nos hacen llegar.
En el Universo visible, cada partícula de materia creada está gobernada por
una inteligencia. Desde el más pequeño átomo al sol más esplendoroso, hay un
orden preestablecido y hay una inteligencia consciente que lo controla a fin
de que cada cosa se desarrolle según el plan pre establecido.
En un Universo tan inmenso nada se mueve de modo casual. Una Ley de absoluta
perfección y armonía rige el movimiento, y el movimiento es vida.
La circulación de la sangre en el cuerpo humano, sigue un ciclo perfecto,
igual en la cadencia y en el “modelo” al ciclo de las mareas, a las
fases lunares, al soplar de las brisas. Cada cosa sigue su propio orden. Cada
célula “sabe” exactamente cómo debe comportarse, cada planeta
“conoce” cuál es su elíptica y su órbita en el ámbito de la
galaxia a la que pertenece.
Los pájaros construyen los nidos con arquitectura admirable, las plantas
alternar los brotes, flores, frutos y casi sin cometer errores, en un perfecto
equilibrio de conocimiento y belleza. ¿Dónde han aprendido el arte de crear
colores, perfumes y sabores? ¿Qué calendario interno hace abrir o cerrar las
corolas y caer las hojas o las semillas?
En el Universo todo es orden, equilibrio y armonía y sobre todo,
concienciación. Hasta la más invisible partícula subatómica sabe exactamente
sobre qué órbita rodar y cómo agregarse.
¿De dónde llega toda esta conciencia? ¿Quién la infunde en la materia?
Ni siquiera queremos tomar en consideración la idea materialista de que la
vida en la Tierra se haya autocreado. La ciencia afirma que la vida ha tenido
origen sobre el planeta por una serie increíble de coincidencias; presión,
temperatura, un fortuito cóctel de proteína y aminoácidos inmersos en la justa
dosis de humedad, radiaciones, etc.
Científicamente para la materia puede ser correcto. Sólo que falta un elemento
“insignificante”: la chispa divina.
El equilibrio es una virtud indispensable si queremos examinar las
cosas a nuestro alrededor.
Equilibrio en no aceptar por oro de ley cualquier rareza espiritual,
religiosa o esotérica, y también equilibrio en no rechazar, a priori,
un argumento porque nos parezca irracional o inexplicable.
Hoy es más necesario que nunca trazar aquel mágico, pero aún lejano puente
entre la ciencia materialista y el espíritu posibilista, solamente
entonces se aclarará el misterio y la mirada del hombre podrá desplegarse
sobre dos mundos.
Para comprender cuanto sigue, es necesario dejar de lado, por un momento,
los propios preconceptos y condicionamientos científicos. Prueba
de aceptar la idea de que
en el universo, todas y cada una de las partículas de materia creada son
guiadas en su destino y en su función por una inteligencia.
A su vez, esta inteligencia singular está guiada por una inteligencia mayor
y ésta por otra mayor todavía, etc. Es como un inmenso juego de cajas
chinas en cuyo vértice, infinitamente lejano, pero siempre presente, está
Dios.
Pongamos un ejemplo: nuestro cuerpo funciona porque un complejo conjunto de
órganos está en constante movimiento. Que lo recordemos o no, hagamos lo que
hagamos, nuestros pulmones respiran, el corazón pulsa, el hígado elabora
complejas alquimias…
A cada órgano le corresponde una inteligencia que sabe exactamente cuál
es su deber, en qué momento y en qué lugar.
En el caso de descompensaciones de cualquier tipo, todas las
inteligencias colaboran juntas para reparar el daño. Por medio de los
neurotransmisores se manda al cerebro la señal de dolor, parten los
anticuerpos, las endorfinas, etc.… o cualquier otro sistema de intervención
urgente interna.
Cada perfecta sincronía y supremos conocimiento, las inteligencias elementales
proveen, por sí solas, a remediar los daños, naturalmente dentro de ciertos
límites. Estas inteligencias no están controladas por el hombre, se activan
independientemente de su voluntad.
El mismo despliegue de fuerzas reparadoras es connatural en todos los otros
reinos de la naturaleza. Se activa en el cuerpo de los animales, en la planta
cuando se corta una flor, o sobre la roca que se auto cicatriza después del
golpe del pico.
Existen Devas arquetipos de cada especie creada que conservan el
“modelo original”, reconstruyendo, reparando, interviniendo cada
vez que ocurran mutaciones.
NUESTROS CINCO SENTIDOS
La mayor parte de nosotros no ve a los Ángeles como objetos físicos. Algunos
los han visto como campos de luz deslumbrante, demasiado luminosos para
observarlos fijamente. Si realmente ves un Ángel, éste tomará la forma que tú
más desees. Casi todos nosotros hemos visto pinturas de Ángeles con alas y
auras. Si quieres imaginártelos como seres humanos bellos y alados, puedes
hacerlo. Si un Ángel está destinado a aparecer ante ti, quieras o no, tomará
esa forma. Los Ángeles se han ido apareciendo a personas a lo largo de la
historia, pero es un hecho poco frecuente y es considerado como un “gran
acontecimiento”.
Para conocer a los Ángeles debes modificar con mente abierta, la premisa
“ver para creer” pasando a “saber por intuición”. La realidad es mucho más de lo que nosotros vemos y oímos. Un ejemplo sería
las trasmisiones que difunde una emisora de radio o televisión, igualmente
invisibles y silenciosas, pero presentes en todo momento. Vemos los objetos
físicamente a través del reflejo de una banda de frecuencias llamada “luz
visible”, pero no vemos en su totalidad el campo magnético tridimensional de
luz que nos rodea, sino que sólo percibimos los rayos de luz que abarcan las
pupilas de nuestros ojos.
Si filtramos selectivamente la información que nos rodea a través de cada uno
de nuestros sentidos, y si ocurren acontecimientos a nuestro alrededor que no
son registrados por nuestra conciencia, sucede lo siguiente: parte de la
realidad que filtramos pertenece a actos angélicos. Los Ángeles están muy
ocupados y se encuentran en muchos lugares a la vez. Si los pudiéramos ver en
seguida nos invadiría el caos y podríamos enloquecer. Cuando los santos y
místicos oyen voces y ven visiones, la gente se asusta y los califica de
“dementes”.
Las leyendas cuentan que en otros tiempos era fácil ver y hablar con Ángeles,
hadas, duendes, elfos y con otras criaturas mágicas (quizás sea éste el origen
del folklore y de los cuentos de hadas) los humanos se preocupaban tanto por
la magia de estos reinos, que no prestaban atención al mundo físico. Por
razones de desarrollo y de supervivencia tuvieron que “desconectar” sus
sentidos y dejar de comunicarse con estos seres mágicos.
Cuando “oímos Ángeles”, probablemente son unos coros de voces cantando en la
lejanía. Hay casos de Ángeles que han embellecido con sus cantos la música que
otras personas escuchaban. También es posible que cuando los Ángeles estén a
tu alrededor, oigas dulces y estremecedoras campanas o repiques.
Los Ángeles a veces desprenden una fragancia que nos cuesta identificar. Dos
de las que más se aprecian son el jazmín y la rosa.
Algunos creen que se hallan protegidos por Ángeles porque en momentos preciso
han sentido un suave roce sobre sus hombros e incluso una fuerte presencia que
hace que busquen a alguien inexistente a su alrededor.
No te preocupes si no experimentas estas sensaciones mágicas, imaginativas o
físicas hacia los Ángeles, pues ellos no han venido a interferir en nuestro
desarrollo; a veces, algunos de nosotros nos dejamos llevar por pensamientos
mágicos y experiencias místicas. La actitud más importante a adoptar para
atraer a los Ángeles es la del optimismo, felicidad y amor
incondicional.
Los Ángeles rodearán a la persona verdaderamente buena y afectuosa y le
proporcionará aún más amor y felicidad. Si estas sensaciones las experimentas
con rapidez o no, no tiene importancia. Lo importante es proseguir tu propio
camino para dar con ellos y modificar el lema “ver para creer”
del que siempre nos han hablado.
Los Ángeles son como pensamientos. Los pensamientos no los podemos ver, pero
sabemos que existen. Podemos formular cuantos pensamientos queramos, no hay
límite para ellos. Imagina por un momento una fuente de la que van brotando
pensamientos. Crea un pensamiento positivo de amor hacia una persona.
Imagínalo viajando como un rayo de luz y curando a la persona en la cual estas
pensando. Este rayo iluminará la mente y el corazón de este ser. Ahora, esta
persona posee un corazón luminoso y podrá enviar sus efectos beneficiosos a
otras personas. La bendición original ha creado una reacción en cadena de
felicidad que cada vez irá llegando a más personas. Imagina lo que puede
llegar a provocar un pensamiento negativo. No describiré los eslabones de la
cadena pero estoy segura de que tu imaginación te ayudará a ver lo nocivo que
ello puede resultar.
Los pensamientos son reales y poderosos aunque no podamos
verlos, y lo mismo ocurre con los Ángeles. Cada uno de nosotros tiene su
propia “ventana hacia la realidad” y consecuentemente puede
obtener su propia experiencia con Ángeles. Sin embargo, existe un denominador
común: los Ángeles no hacen daño, sino al contrario, nos ayudan. Todo lo que
interfiere en nuestro bienestar o nos distancia de nuestro Yo Superior y nos
llega en forma de mensajes, experiencias, acontecimientos o pensamientos, no
tiene nada que ver con Ángeles. En su reino sólo se respira energía positiva
y luz de amor rosada. Cuando experimentamos momentos cumbres de alegría
y/o de amor, significa que hemos conectado con los Ángeles. Los Ángeles no
tienen experiencias cumbres, son experiencias cumbres. (Los Ángeles no sufren
los altibajos que los humanos sufrimos). Los Ángeles nos sirven de modelo de pensamientos felices y positivos.
EL ÁNGEL DE LA SINCERIDAD
El poder de la mente es inmenso: desintegra. Pero el Poder de la Verdad es
mayor aún; cohesiona e integra.
Cuando mentimos, nos estamos haciendo daño a nosotros mismos a nivel celular:
estamos autodestruyéndonos. Cuando vivimos en la Verdad, estamos cohesionando
nuestro Cuerpo de Luz.
La sinceridad es mucho más que una virtud, es el camino que conduce a
la Verdad. Y es un camino lleno de atajos, que sortea emboscadas y trampas
amparándose en la limpieza del corazón. Es un camino de lucidez y de valor.
Te propongo que:
Te sientas perfectamente relajada, satisfecha y a gusto contigo misma, en una
posición en la que te encuentres particularmente a gusto.
Cierra los ojos y no intervengas: deja que acudan pensamientos y sensaciones,
pero no hagas nada ni por que vengan ni por que se vayan. Acepta lo que venga
y deja que se vaya lo que se va.
Invoca al Ángel de la Sinceridad y espera pacientemente a que acuda.
Si aparece junto a Él el demonio de la mentira, pídele simplemente que se
vaya. Pero no se lo pidas con palabras; te mentiría, diría que se va, pero
simplemente se escondería. Pídeselo con el corazón y dale las gracias por
irse.
Pídele también con el corazón al Ángel de la Sinceridad que entre a tu vida.
LA PROYECCIÓN DEL PENSAMIENTO
La información que se ofrece concerniente a los medios por los cuales las
fuerzas espirituales y mentales pueden ser invocadas y, con la
cooperación angélica, radiadas sobre el mundo, puede ser utilizada para bien o
para mal.
Todo uso egoísta del poder espiritual es malo. La actividad oculta para auto
beneficio material, con la motivación deliberadamente escogida de ventajas
personales, es magia negra. La calamidad sigue inevitablemente su práctica.
El empleo de los poderes espirituales y mentales para bienestar de toda la humanidad, sin pensar en la retribución, es magia blanca
y procura bendiciones al mundo.
La mente y el cerebro humano son poderosas estaciones mentales de
radio. Los pensamientos no sólo modela el carácter de quien piensa, sino
también el de los que reciben la transmisión mental. La impresión producida
por el pensamiento del hombre sobre su semejante ayuda a formar
características individuales y nacionales, e influye sobre el destino humano y
el progreso de la civilización.
Tan íntima e incesante es esta interacción psíquica, que todos comparten los
logros de cada uno, si bien al mismo tiempo pocos se disocian totalmente de la
responsabilidad por la extendida fealdad, crueldad y criminalidad que son la
maldición de este planeta. Pues esto último es producto de pensamientos feos,
crueles y criminales.
Las ideas que se proyectarán deberán ser escogidas con gran cuidado. Sólo
pueden transmitirse con seguridad las verdades incuestionables e inmutables,
pues cada verdad tiene detrás y dentro de sí su propia fuerza espiritual. Cada
verdad filosófica es un poder al igual que una idea. El pensamiento sobre una
verdad hace derivar la energía de esa verdad. La proyección del pensamiento
mediante la afirmación mental y la expresión verbal de una
verdad libera esa energía.
Las ideas escogidas para ser proyectadas deben, por tanto, suscribir por lo
menos tres normas. Deben ser básicamente veraces, no-compulsivas
(enviándoselas sólo como ofrendas) y totalmente benéficas en su
influencia. Además, para que produzcan máximo efecto, deben ser concebidas
y afirmadas impersonalmente y con completa claridad.
PROGRAMACIÓN ANGÉLICA N.º 23
La Sonrisa
Así como un recuerdo en las células puede disparar a sentimientos negativos,
un recuerdo también puede ser el disparador de sentimientos positivos.
La sonrisa es un ejemplo de ello. Sonreímos naturalmente cuando nos sentimos
felices o cuando estamos a punto de reír, de modo que se estima que el hecho
de colocar la boca en posición de sonrisa dispara una respuesta feliz.
Vamos a utilizar la sonrisa como un borrador de pensamientos negativos.
Cuando surja uno de esos pensamientos, lo haremos desaparecer con una sonrisa.
Permitámonos sentir el proceso de la sonrisa que borra los sentimientos negativos de la mente,
o visualicemos la sonrisa como un chorro de agua que limpia lo negativo.
Puedes imaginar también la sonrisa como una luz hermosa que brilla a través
del rostro. Cuando una persona sonríe, parece hermosa independientemente de
sus rasgos físicos; los Ángeles promueven la belleza y en la tierra y adoran
una buena sonrisa. Al sonreír atraemos la energía angélica.
Sé que hay momentos en los que no tenemos ganas de sonreír y no soporto que
alguien me pida que sonría sin tener en cuenta el resto de los elementos de la
situación. Pero uno puede pedirse a sí mismo sonreír incluso aunque no tenga
ganas de hacerlo, y el simple hecho de sonreír puede hacernos cambiar de ánimo
y de actitud. En otras palabras, conviene sonreír siempre porque la sonrisa atrae a los Ángeles, que nos ayudarán a borrar lo
negativo y a transformar la percepción en positiva.
Cuando no sonreímos ni tenemos ganas de hacerlo, tratemos de identificar la
razón. Vamos a mirarnos al espejo y a notar qué nos dice nuestra expresión.
Tal vez estemos cansados y tengamos una expresión vaga, apática. O tal vez
estemos preocupados por algo y tengamos una expresión angustiada y
atormentada. ¿Nos vemos tristes e infelices? ¿Enojados? ¿Egoístas? ¿Perplejos?
Vamos a observarnos sin juzgar, rastreando la expresión hasta su
origen, y luego comencemos a sonreír. No importa si la sonrisa es
genuina o no; simplemente sonriamos.
Y si se trata de alguien que sonríe todo el tiempo, incluso cuando se siente
mal, que no cambie; que observe qué significa eso, sin juzgarse de
manera negativa.
Conviene recordar algunas cosas respecto de la sonrisa: es difícil ser rudo o
egoísta con alguien que sonríe, así que si sonreímos más el resto del mundo
nos tratará mejor. La sonrisa atrae a los Ángeles; entonces, si sentimos miedo
en una situación la sonrisa nos brindará más protección. La sonrisa se
facilita con la práctica. Cuando nos invada una sonrisa plena, la felicidad
y la paz de los Ángeles nos rodeará y nos abarcará.
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