EL ÁNGEL DEL SERVICIO
Los místicos de todos los tiempos siempre han sostenido que sólo cuando el
discípulo ha sido iniciado en el significado de la palabra
"servicio"
está listo para recibir la
infusión del Yo Espiritual.
Ahora podemos comprender la razón por la cual el servicio es tan importante en
nuestras vidas: es una de las piedras basales sobre las que edificaremos el
edificio en el que hemos de recibir al Yo Superior. También deberíamos
reconocer que la palabra servicio no significa convertirse en un "sirviente",
ni implica ninguna clase de servidumbre. Por el contrario, el término servicio
implica las ideas de
"¿Qué puedo hacer para mejorar este
mundo?",
"¿Cómo puedo ayudar mejora los otros
sin pasar por encima de su propia independencia?", "¿Qué oportunidades veo para
promover la cooperación, la unidad y el sentido de hermandad entre los
hombres?".
Las viejas escuelas respondían a estas preguntas y mostraban a los estudiantes
cómo hacer el mejor uso de este mundo a través de las enseñanzas del verdadero
significado de términos como
inocencia, inclusión, idealismo y amistad universal.
En las academias sagradas, el Ángel del Servicio era considerado una mezcla
perfecta de energías masculinas
y femeninas, y el maestro que lo
personificaba en las ceremonias vestía una túnica azul que simbolizaba la
devoción y el idealismo. Sus
disciplinas estaban dirigidas a despertar en los discípulos
una efusión de amor
hacia toda la humanidad,
el desarrollo de un ideal que beneficiara a todos los hombres y un curso de
acción para llevar a cabo ese plan.
El maestro principal sabía que en una conciencia centrada en el servicio
y el olvido de sí mismo habría de
producirse una absoluta transformación. Toda sensación de separación y de
segregación habría de desaparecer por completo
y sería reemplazada por
un sentimiento de unidad con todas las personas,
de vinculación con toda la familia planetaria. Y
cuando desaparecieran esas barreras, el discípulo llegará a ver el mundo exterior como una
totalidad indivisible, y se produciría
una reacción similar, porque cuando se aplica un principio espiritual
a uno de los niveles,
también se convierte en una ley en el otro nivel.
Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba.
Según esta verdad, cuando el iniciado comprende que, en un sentido cósmico,
los límites y las distinciones
no pueden existir, cuando llega
a percibir que todo es una esencia omnipresente, un
nuevo amanecer comienza a despuntar en el plano interior, conduciendo
al matrimonio místico
y a la consumación de la Gran Obra. A
través de una conciencia de servicio,
la personalidad y el Yo se reúnen y se
convierten en uno, y es a través de este matrimonio que nos
unimos conscientemente a Dios.
En el plano físico, el rastro del Ángel del Servicio puede quizás llevarnos
hasta Ganímedes, quien, según una leyenda griega era hijo de un rey troyano y,
cuando Zeus lo vio en el Monte Ida, quedó tan impresionado por la belleza del
joven que lo llevó consigo al Monte Olimpo, donde se convirtió en el copero de
los Dioses.
Ten en cuenta que la
"copa"
es un símbolo del Santo Grial, que contiene las aguas vivientes de la vida
eterna y de la copa de Cristo, citada en marcos
9:41:
"todo aquel que os dé de beber una copa de agua por el hecho de que sois
de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa".
Y los "Dioses" a quienes se ofrecía la copa están identificados en Salmos
82:6 "Yo había dicho:
¡Vosotros Dioses sois todos vosotros, hijos del Altísimo!".
Ese vosotros nos representa a todos nosotros, los
hombres, la familia planetaria de las almas que están buscando
la divina identidad.
¿Podemos ver ahora que Ganímedes representa
al Aguador de Acuario y a la vida y el Poder del
Ángel del Servicio? El Ángel toma la energía de
Acuario
y la derrama sobre todos nosotros, para despertar
la inspiración del servicio. Sentimos el espíritu de
altruismo y escuchamos el llamado de
la amistad cósmica con todas las almas.
La palabra altruismo tiene aquí gran importancia. Significa desinterés -"preocupación desinteresada por el bienestar de los otros"
(Webster). La palabra es para contraponerla al egoísmo - es decir lo opuesto
al egoísmo, la vanidad y la arrogancia. Ingresamos a esta conciencia del
altruismo cuando comprendemos completamente el mensaje citado por Juan
(15:12-13): "Este es el mandamiento mío:
que os améis los unos a los otros como yo os he amado.
Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos".
Al saber que el servicio precede a la Divina Fusión
- es decir, el despertar espiritual -, nos
proponemos que nuestra misión adquiera una dimensión más universal, que
nuestras ideas sean más amplias y que
nuestras acciones sean más democráticas. Nuestras afirmaciones son: "Sigo
adelante, en pos del objetivo de prestar un servicio más completo; yo soy el alma, cuya naturaleza es luz, amor y desinterés.
Oriento mi mente hacia
la luz, y en esa luz logro
ver
el alma.
Yo soy el Plan y mi tono está en
consonancia con el tono de todo lo que respiras". Y la
"síntesis"
se convierte en el principal objeto de nuestro trabajo.
Síntesis significa
"reunir o ensamblar partes o elementos para que conformen un todo" (Webster). La síntesis preside la tendencia que hoy predomina en el proceso
evolutivo. Todo está trabajando hacia la conformación de bloques unificados
más grandes, hacia las amalgamas,
las relaciones internacionales,
la planificación a nivel mundial,
la hermandad entre los hombre, la fusión económica,
el libre fluir de productos que proceden de todas
partes del mundo, la independencia,
la tolerancia y la
fraternidad entre las diferentes religiones, el surgir de movimientos que se
basan en el bienestar del conjunto de la humanidad
y el auge de conceptos ideológicos que se ocupan del
todo y luchan contra la división, la separación
y el aislamiento".
Con el objetivo de conformar un todo, nos disponemos
a servir de acuerdo con las capacidades de cada uno
y sus posibilidades y sentiremos siempre que,
a nuestra derecha, marchará el Ángel del Servicio
y de la Síntesis. Como mencionado
antes, este Ángel utiliza la energía de Acuario,
y su característica principal es su
amor a los seres humanos, un sentimiento de cósmica realeza con toda la
humanidad…. Nadie es un extranjero o un extraño..
todas las desigualdades de raza, color, nacionalidad, credo o casta,
desaparecen por completo.
Acuario es el signo matriz que recibe, sintetiza
y equilibra las fuerzas de los otros
signos zodiacales.
El poder siempre activo de Acuario brinda
la capacidad necesaria para destruir las viejas
influencias, aislacionistas y cristalizadoras, que operan sobre el hombre
y el planeta, liberando fuerzas que
producen cosas, ideas, enseñanzas o procesos
completamente nuevos. Su energía parte del pasado para modelar el futuro
mientras aún vivimos el presente.
A este Ángel se lo asocia con la esperanza en la
conciencia del aspirante
y con el poder de la
fe en el discípulo. Detengámonos por un momento para considerar el tema de la
fe,
debido a que sin ella resulta muy difícil que lleguemos a ser eficaces
servidores del mundo. Jesús dijo:
"Porque de acuerdo con vuestra fe habréis de recibir".
Y "si tenéis fe como un grano de mostaza… nada os será imposible". Estas afirmaciones parecen imponer ciertas condiciones:
Si tienes
fe,
todas tus oraciones serán respondidas. De modo que Pablo fue más lejos y
explicó lo que Jesús quiso decir. Dijo que
"la fe es la sustancia de las cosas por las que esperamos, la evidencia
de las cosas que no vemos".
Jesús nos dio el principio y Pablo nos proporcionó la explicación, o sea que
la fe es sustancia.
Y
la sustancia es Energía Creativa,
la fuerza de la creación. Además la
fe es la energía universal de la cual nacen, se nutren y se mantienen todas las cosas. Este poder
creativo que se encuentra en el
interior de cada uno
de nosotros es
la evidencia (la prueba) de que nuestras oraciones han sido respondidas,
incluso antes de que podamos ver los resultados acabados.
La
fe es el poder en acción, el brillo, del
YO SOY
EL YO
(el verdadero yo). Es
la energía pensada del Santo uno que nos habita, conociéndose a sí misma
y a su poder de ser y de hacer. Esa energía se pregunta:
"¿Hay algo demasiado difícil para
mí? ¿Hay alguna actividad del
servicio del mundo que sea un problema demasiado difícil para que yo lo
maneje y resuelva?". Y se responde: "Puedo hacerlo todo". ¿Quién está pronunciando esas
palabras?
¡Tu Yo!
Y tu contacto con ese Yo te lleva hacia
la unidad con la
fe
que puede mover montañas.
Recuerda que esa energía lo es
todo, que, aparte de ella
no hay ninguna otra cosa. Todas las cosas que están
a la vista
y todas las que están ocultas, todas las cosas visibles y todas las invisibles,
la materia y la sustancia,
todo es pura energía y esa energía
constituye la naturaleza de todas las formas.
Avanza en tu conciencia e ingresa en este verdadero
mundo de pura energía y contempla con
tu ojo interior el vasto campo de energía que
te envuelve y apremia a tu
conciencia para que lo manifieste a través de tu
persona. Tú estás viviendo
y moviéndote
y siendo en el océano de
la Energía de Dios, o energía espiritual,
y deberías canalizar
conscientemente esta energía - que constituye tu
fe en tus meditaciones. Así se abrirá el camino para ver
el plan, para afirmar tus ideales
y para llegar a servir con amor
y con inspiración.
El rol de este Ángel consiste en despertarnos para
que percibamos la
fe en acción, para darnos
el poder que emana de la confianza absoluta en el
mundo de las energías y para ayudarnos a vivir en
el mundo controlando conscientemente nuestro
destino.
Si la influencia de este Ángel se encuentra bloqueada por el miedo
y la ansiedad, nos convertiremos en soñadores que
nunca han de pasar a la acción, en planificadores
carentes de todo poder. Pero este no es el caso de
aquellos que han escuchado la llamada y que acercan
la copa de la vida
a los labios de la humanidad sedienta. Miremos el ejemplo de los millones de
personas que están enroladas en grupos ambientalistas,
o que promueven la responsabilidad social, o la
diplomacia ciudadana, que militan en grupos con intereses políticos,
o que luchan por la paz.
Observemos el peso de la opinión pública que se está movilizando para utilizar
los recursos del mundo para contrarrestar el hambre,
curar las enfermedades, impulsar la paz, atender las necesidades de las
personas sin hogar y promover la
justicia.
Este Ángel acelera el trabajo de receptividad en los
estados de conciencia para que se puedan ensamblar
todas las piezas para componer una nueva imagen del
mundo.
Nunca te consideres demasiado insignificante como para servir
al mundo.
Cada vez que aportas tu grano de arena, en forma
de pensamientos
y de palabras justas, estás contribuyendo con el mundo.
Si le preguntamos al Ángel ¿Qué es lo que podemos hacer para
orientarnos más hacia el servicio del mundo y para ser más útil en nuestro
trabajo?, nos dirá que comencemos por
el círculo más pequeño, nuestro propio mundo personal
y que concentremos allí nuestro
servicio.
Prestemos amorosa atención
a las
necesidades emocionales, mentales y espirituales de las personas que componen
nuestro círculo inmediato. ¿Las
estamos haciendo elevar o deprimir? ¿Las estamos escuchando o sermoneando? ¿Estamos encendiendo la llama de la alegría y contribuyendo a la felicidad de
otros, o estamos dejando pasar esas oportunidades
con el pretexto de que estamos muy ocupados?
Debemos llevar la paz a cada mesa y servir sólo copas llenas de
comprensión, perdón y amor. El círculo interior es
el campo más arduo para entrenarse en el servicio del mundo, debido a la
paradoja de la familiaridad y del hábito de juzgar a los demás. Sin embargo,
el servicio no puede extenderse a todas las personas hasta que no esté bien
asentado en la base de haber servido a unas pocas. Comencemos por ver sólo
la Verdad del Único en
aquellos que se encuentran cerca nuestro
y luego dejemos que la visión se vaya
ampliando hasta incluir a todos los ciudadanos del mundo.
Es llevar paz y alegría a nuestro entorno inmediato,
sabiendo que ese entorno forma parte de un todo y luego ir ampliando siempre
un poco más nuestro círculo para curar y armonizar todo lo que encontremos a
nuestro paso.
No debemos abandonar un círculo hasta no haber demostrado con el ejemplo la
dignidad del individuo y el significado de la
verdadera hermandad entre los hombres. Todas las almas buscan experimentar
la sensación de la propia majestad y el sentido de
su propio valor.
¿Cuándo miras al mundo, cómo haces
para ver a la persona que está diferenciándose del resto?
Descubre qué es lo que puedes ofrecer con mayor satisfacción personal
y desarrolla en la acción la habilidad
para utilizar esa destreza
a favor del bien general, lo que no significa necesariamente asumir una
perspectiva global. Desde el momento en que se producen las contribuciones
individuales, todas las actividades se inscriben en la corriente de la vida,
y como la
corriente es universal los actos de una persona afectan, en diversos grados,
a todos los demás.
Si a ti te gusta escribir, cualquier otro puede gozar con poner orden en los
negocios o con afinar las operaciones para lograr un
nivel más alto de productividad. Otro puede desear pintar obras de arte,
creaciones que se inscriban en la corriente de la vida para reflejar mayor
belleza en el mundo. Otros pueden querer enseñar, cantar, vender, reparar
o fabricar cosas. Entre todas estas actividades hay
muy poca diferencia, desde el momento en que el individuo está derivando todo
su placer de una actividad regida por principios,
pues es la alegría del hacer lo que alimenta
y moviliza la
corriente, lo que hace que sus ondas trasciendan el tiempo y el espacio y lo
que hace que se logre prestar un servicio.
¿Hay formas de servicio más grandes
que otras, es decir, por ejemplo, obras que puedan afectara mayor cantidad de
personas?
En verdad, la forma más grande de servir al mundo
es vivir una vida de
conformidad con la verdad espiritual, pues entonces cada uno de los servicios que prestemos podrán afectar el
destino de la humanidad.
Finalidad: Motivarnos para prestar mayores servicios al mundo
y para comprender la razón por la cual el servicio
es uno de los requisitos fundamentales para recibir
la Energía del Yo Superior.
Rasgos negativos que puedan presentarse a partir de las proyecciones del ego:
un individuo soñador que no emprende ninguna acción concreta, que hace planes
sin ningún poder, alguien cuyos sentimientos son heridos con mucha facilidad,
que por lo general actúa de manera muy poco eficaz y presta poca ayuda en las
situaciones que así lo requieren.
Su energía resulta bloqueada debido a: una conciencia llena de miedo
y ansiedad, cuya
fe está puesta más en la desgracia
que en la buena fortuna - "todo ha de andar peor, si aún es posible…".
FE, ESPERANZA Y OPTIMISMO
El optimismo implica mucho más que buen humor. El
verdadero optimismo precisa fortaleza
y valor en grandes cantidades. No es algo para los débiles o los temerosos. No es
fácil mirar con franqueza el estado ridículo,
insensato, de la condición humana sin dejar de ver
la luz de posibilidades y soluciones.
Mucho más fácil es ser pesimista; tanto es el apoyo que existe para mantener
un estado constante de pensamiento negativo. En esencia, los optimistas nadan
corriente arriba, pero consideran que vale la pena hacerlo pues lo que
verdaderamente se opone al optimismo no es tan sólo
el pesimismo: es la desesperanza, la duda y
la depresión. El
optimismo se rehúsa a aceptar la desesperanza
y la duda. El optimismo
nos guía de manera natural y espontánea hacia
la consecución de los objetivos superiores y el
mantenimiento de los valores superiores.
Cada nuevo día nos enfrenta a polaridades mayores
sobre la tierra. Muchas son las personas que buscan el poder superior en sus
vidas, y el mundo está vivo con la luz centellante de
la verdad pero al mismo tiempo la oscuridad es cada
vez más oscura. La luz es poderosa y los Ángeles nos
acompañan durante todo el camino, nos alientan, nos iluminan la mente con la
luz del día. No es necesario aceptar estadísticas funestas; los que logran
algo a pesar de todas las dificultades no son
pesimistas, sino optimistas. Es posible que alguna vez los optimistas tengan
que transitar por un camino irregular, pero nadie tiene por qué aceptar las
críticas negativas ni las estadísticas funestas
ofrecidas por los pesimistas.
La esperanza es el ingrediente principal para llegar a ser
optimista, es un sentimiento de confianza
y presunción de que todo saldrá bien.
No existe nada que se llame falsa esperanza. Si tenemos cierta esperanza
y se nos cruzan los pesimistas que nos
dicen que no, pidámosles que se guarden para ellos
los pensamientos negativos. En los momentos más extremos de la vida sería
conveniente tener una ley que impidiera que a las personas positivas se les
hicieran comentarios negativos. Muchas veces un comentario puede ser peor que
un puñetazo en pleno rostro.
Todos tenemos el derecho de esperar
y crear un clima mental positivo, lo
que a su vez genera resultados positivos;
y este derecho tendría que ser protegido. También tendríamos que estar
protegidos contra los médicos que disfrutan de jugar a Dios diciéndoles a los
pacientes enfermos cuánto tiempo tienen que vivir.
Alguien que quiera debatir podrá decir que
la esperanza significa no vivir el momento, por lo que algo de malo tiene que haber
respecto de la esperanza. Vivir el momento verdaderamente
a cada instante es algo que sucede en nuestro interior;
básicamente significa permanecer despiertos
y alertas. El hecho de permanecer despiertos
y
alertas no tiene por qué generar dolor, y es por eso
que existe la esperanza. Realmente me sorprendería encontrar a una persona
feliz y positiva que en
su interior no valorara la esencia de la esperanza.
Si practicáramos ofrecer esperanzas
a cada persona que conociéramos, y si a su vez ellas
nos la ofrecieran,
la esperanza reinaría y el día del juicio final nunca llegaría. Dado que esta
utopía no es la realidad, tenemos que crearla en la imaginación,
y podemos hacerlo invocando la
fe. La esperanza y
la fe existen juntas sinérgicamente.
La esperanza y la
fe son dones de Dios, o de
nuestro poder superior. Para que la
fe trabaje en nuestra vida como un acelerador angélico, debemos reconocer el
hecho de que no existe en forma pura,
a menos que en el corazón nos formemos
la profunda convicción de que Dios es una presencia
real en nuestra vida, la luz que nos guía por el
camino. Para tener una verdadera
fe debemos reconocer
un poder superior en la vida,
en el corazón, en el alma
y en la mente. La práctica de la
fe fortalece las relaciones personales con este poder superior.
Entonces, ¿Dónde encontramos a
Dios? Exactamente aquí
y ahora;
la tierra que pisamos es tierra sagrada.
Cuando la realidad que vivimos es
"fe en Dios, en Dios confiamos", el temor no existe. Si realmente tenemos
confianza
y fe en Dios no hay motivos para temer a nadie ni
a nada en esta vida.
El temor es un poder fuerte, pero la fe es mucho más fuerte. Un viejo dicho reza así:
"El temor golpeó a la puerta.
La fe respondió.
No había nadie".
Otro esquema negativo que no puede operar en
presencia de la
fe es la preocupación excesiva. La preocupación es un
tormento; genera dudas y ansiedades
para autosustentarse, lo que a su vez aleja
al preocupado
del optimismo, la esperanza y la fe.
La
fe está compuesta por Ángeles. Cuando declaramos la
fe, se forma un paso
de Ángeles que desde nuestro ser pasa por las puertas del cielo
y llega a Dios. La
fe es una
convicción interior que nos lleva más allá de
la creencia, hasta un estado de unicidad con
la confianza afectuosa. La
fe es energía positiva focalizada sobre un deseo o una
creencia que queremos que se realice;
es energía muy poderosa en estado bruto. Se torna más brillante por medio de
la acción correcta, y pierde su esplendor con la inercia.
Cuando declaramos nuestra
fe, para que siga funcionando debemos convertirla
en nosotros mismos; es decir, tenemos que ser uno
con la fe para no pensar en ella sino dejar que
nos guíe. Las acciones y prácticas que
realicemos generarán los resultados deseados cuando lleguemos
a unirnos con la fe. Los Ángeles siempre están con nosotros para proteger
el pensamiento positivo y la
fe. Entonces, si perdemos parte de nuestra fe, podemos pedirle más a los Ángeles y a Dios.
A veces puede suceder que el hecho de tener
fe en una situación en particular no tenga sentido
para nosotros. En otras palabras, podemos tratar de excusar a los Ángeles
imaginando que ellos no pueden ayudarnos en determinada situación. De esta
manera, generamos dudas y cancelamos la
fe. Los Ángeles son muy listos cuando un ser humano necesita ayuda. Puede
suceder que los Ángeles aparezcan con forma humana
para proteger
a personas que ni siquiera los ven, pero sí los ven otros seres humanos que
puedan tener malas intenciones para con ellas.
Tengamos
fe, puesto que los Ángeles pueden distraer
o cambiar la percepción de otros que tengan intenciones de perjudicarnos.
Entonces, incluso aunque con la imaginación
no logremos encontrar la forma para recibir la ayuda
de los Ángeles, no los limitemos; dejemos que ellos
hagan lo suyo y tengamos
fe: estamos protegidos. Y siempre
recordaremos solicitar ayuda,
no importa cuál sea el estado de nuestra
fe.
Quizás resulte difícil (aunque no imposible) que una persona demasiado cómoda
(no inclinada a colocarse en situaciones peligrosas) practique la verdadera
fe. Aquellos que están "en problemas" desarrollan una
fe muy profunda puesto que les resulta necesaria para sobrevivir. La ironía de
esto es que los cómodos necesitan más de la
fe ya que son más susceptibles a la depresión y al aburrimiento, y pueden llegar a
sentir un vacío espiritual hasta que por fin tienen
fe en sí mismos y salen
a practicar su espiritualidad especial como un don para el mundo.
La
fe y la
esperanza no son sustancias tangibles; no son lo mismo para todos. Los aceleradores
angélicos tales como la
fe y la
esperanza asumen distintas formas en cada persona, porque cada uno de nosotros
es una faceta única de la luz de Dios. Ser
fiel significa ser consciente, honesto
y preciso. Vemos
la verdad, por más incómoda que resulte,
y tenemos
fe en nosotros mismos para crear un resultado positivo
y encontrar soluciones creativas; a su
vez, esto nos da
esperanza y nos convierte en verdaderos optimistas.
Los Ángeles son manifestaciones de las esencias
y fuerzas energéticas de Dios, capaces de transmitir
a los seres humanos aceleradores tales como la
fe y la
esperanza. Son dones que aceleran el crecimiento espiritual y nos traen paz al
corazón. Cuando estamos felices y tenemos paz mental, somos
uno con Dios y los Ángeles.
PROGRAMACIÓN ANGÉLICA N.º 38
Curar el Planeta
Estamos acostumbrados a considerar la energía del planeta algo externo
a nuestro
ser interior. Sin embargo,
todo forma parte de la ecología,
nosotros somos uno con el Universo.
Es muy importante que empecemos
a tomar conciencia de esto, para que nuestro crecimiento sea una totalidad
concreta, donde los Ángeles puedan crear su plataforma de luz, porque
necesitan de nosotros para realizar mejor su servicio.
Este ejercicio nos va a permitir comprender hasta qué punto podemos nutrir
y participar para que nuestro mundo
sea realmente mejor.
Primero relajamos nuestro
cuerpo; vamos a cerrar los ojos y chequear la energía de luz que somos.
Ya podemos iluminar nuestros bloqueos físicos, emocionales o mentales y curar
en forma más afinada nuestro sistema interno.
Comenzamos siempre relajando nuestros músculos
y nos conectamos hasta llegar al plano
molecular de todo nuestro cuerpo.
Visualizamos el Planeta Tierra totalmente iluminado, en el corazón, dentro de
nosotros. Construyendo en nuestro corazón una copa
dorada que sostiene el mundo; en la copa hay luz, hay fuego, hay agua. Todos esos elementos van purificando la Tierra a
medida que la copa va sosteniendo la energía del planeta.
Nutrimos la Tierra con la ternura y
el amor, como lo haríamos con un bebito.
Al finalizar el ejercicio cerramos la imagen con al siguiente afirmación:
"Nuestra Tierra es luz, amor y paz. Se nutre todo el tiempo de la Amada
Presencia que vive en plenitud en cada ser que la habita, con la copa
eternamente llena en cada corazón".
Pedimos a todos los Ángeles que se cumpla esta nutrición y curación.
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